¿Qué pasaría si desde mañana solo nacieran los hijos que sus madres desean tener?”
Pensemos juntos.
“Sin presión familiar. Sin marido impuesto. Sin religión obligando. Sin Estado calculando reemplazo generacional. Sin mercado comprando vientres.”
Pensemos todos.
“Solo hijos deseados por sus madres.”
El primer efecto podría ser al mismo tiempo simple y enorme, pues dejaría de confundirse nacimiento con destino. Un hijo ya no aparecería como consecuencia de una imposición, una deuda con la familia, una obediencia religiosa, una necesidad económica o una estrategia demográfica. Nacería porque una mujer quiso atravesar todo lo que implica gestar, parir y criar. Una exigencia bastante razonable, aunque a buena parte de la civilización le haya llevado milenios descubrirla, como si la autonomía corporal de las hembras humanas fuera una tecnología extraterrestre.
Eso no significaría automáticamente que todos los niños tendrían vidas felices si no hubiera una gran inversion en las madres. El deseo no garantiza dinero, salud mental, estabilidad de pareja si es que la madre desea tener pareja, ni capacidad de cuidado. Pero sí eliminaría una forma decisiva de violencia: la maternidad forzada o socialmente secuestrada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.