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lunes, 10 de agosto de 2026

LA PORTADA DE MATERFIESTO



La intención de la portada no es ser amable ni hostil.  Nos cuenta de qué va el libro antes de abrirlo.

El fondo dorado simplemente me pareció hermoso. En el centro, el símbolo femenino contiene un embrión humano. No es un adorno, sino un recordatorio de que aquí la maternidad no aparece como una identidad impuesta, sino como una realidad biológica. El rojo introduce amor, corazón, sangre que trae vida y también fuerza. La fuerza de las madres.

El título, MATERFIESTO, no es una ocurrencia estética ni un recurso teatral. Es, ante todo, la manifestación de una madre que quiere dar la voz de alarma ante el desastre que se avecina y que pocos quieren —o parecen— ver. Mezclar madre y manifiesto es también una declaración política. Y el subtítulo lo deja claro: política disruptiva con voz de madre.

La frase inferior termina de cerrar la idea que sostiene todo el ensayo: la maternidad como función biológica, no como identidad personal o cultural.

En resumen es una portada que no pide la bendición de nadie, ni del papa ni del Ministerio de la Mujer ni del Ministerio de Magia.

Entra diciendo madre, cuerpo, política y conflicto desde el primer vistazo.

Y es, también, una invitación a leer y a debatir. 

domingo, 28 de junio de 2026

LA CATEGORÍA DE MATERFIESTO



Me alegra comprobar que Materfiesto no entra limpio en ninguna de las casillas disponibles. Y eso, más que un defecto, como me han querido hacer ver, es parte de su fuerza.

Se aleja de la autobiografía, aunque nazca de mi historia personal y desde luego no es ensayo jurídico, aunque formule una categoría jurídica. Está muy lejos de ser un libro religioso, aunque tiene una lectura espiritual y bíblica, simplemente porque yo misma tengo una dimensión espiritual que no siento necesidad de esconder. Podría parecerle a algunos un libro feminista convencional, pero hace críticas al feminismo institucional y habla de mujeres desde el cuerpo, la maternidad y el pode, no de las auto percepciones.

Me han reprochado que es un libro “anti familia”, porque no parte de la familia como institución sagrada, sino de la madre y el hijo como vínculo anterior a la familia. Y porque habla del apego, del cuerpo, del niño y de la separación quieren encasillarlo en libro de crianza.  

Mi libro tampoco es panfleto político, aunque tiene una tesis política radical y cada vez me divierto más defendiéndola.

El problema de catalogación viene porque cada lector intenta llevarlo a su campo. El jurista ve derecho de familia. El psiquiatra ve apego y daño. El cristiano ve batalla espiritual. El periodista ve mi caso. La feminista ve una disputa con el feminismo. El conservador puede creer que es defensa de la familia. El progresista puede creer que es crítica de la biotecnología. Pero el libro no es exactamente ninguna de esas cosas. Las atraviesa. Y esto termina pareciendo aquella fiesta de Sabina en la que estaban todos menos yo, 

La categoría más aproximada que se me ocurre sería manifiesto político-jurídico-espiritual sobre la maternidad como origen humano y sobre su captura institucional.

Lo malo es que eso no existe como estante en una librería.

También es difícil de catalogarme a mí, porque el sujeto que habla no es el sujeto típico del ensayo moderno. No habla la académica neutral, ni la víctima testimonial, ni la militante de partido, ni la experta institucional (Dios me libre)  ni la terapeuta, ni la teóloga. Habla una madre. Pienso desde  una experiencia muy dolorosa, pero no me quedé en la herida calladita y guapa como solemos gustar más.

Esta voz es incómoda porque no he pedido permiso al campo académico, ni al feminismo, ni al derecho, ni a la Iglesia, ni al Estado ni a nadie.

No se me olvidó hacerlo. Simplemente me lo di yo misma. 

Y hay otro punto, Materfiesto mezcla niveles que normalmente se mantienen separados. Une biología con derecho, derecho con teología, teología con política, política con experiencia judicial, experiencia judicial con historia de Occidente, historia de Occidente con subrogación, alienación parental, Estado moderno y Apocalipsis. Esa mezcla desconcierta porque obliga a leer la maternidad no como tema privado, sino como eje civilizatorio o el caos de mi mente.

El libro completo dice algo muy difícil y concreto

"Quien controla el vínculo madre-hijo controla el origen humano"

Esa es la razón de fondo por la que cuesta catalogarlo. No está discutiendo una política pública aislada. Está tocando el punto donde se cruzan cuerpo, filiación, Estado, mercado, derecho, religión, tecnología y poder.

Es difícil de catalogar porque no es solo un libro sobre mi caso, ni solo un libro sobre madres, ni solo un libro jurídico, ni solo un libro espiritual. 

Es un libro sobre el origen humano como territorio de disputa. Y eso no tiene una categoría editorial cómoda.


LOS TRES LISTILLOS

TRES SABIOS Y UNA HUMANIDAD DAÑADA Hay gente cuyas opiniones no tienen mayores consecuencias. Dicen una estupidez, alguien los escucha, quiz...